Tomarse en serio la incomodidad creativa de empezar en donde estamos: una reflexión a partir del taller de Borderlands de Anzaldúa en la Universidad de Glasgow
- 06 Apr, 2026
Cinco días antes del taller “La frontera como posibilidad: reescribiendo la realidad con Gloria Anzaldúa”, que la Red de Investigación Latinoamericana de la Universidad de Glasgow (GLARN) me había invitado a facilitar, me desperté en medio de la noche después de una pesadilla. En ella, había confundido el día del taller para el viernes, cuando estaba programado para el lunes anterior. Era lunes, la gente me estaba esperando en la sala, y yo no estaba lista. Entré en pánico.

Después de despertarme y no poder volver a dormir, me levanté y saqué una carta de uno de mis oráculos. La carta era “Incomodidad”. Demasiado precisa: una invitación clara a nombrar lo que estaba sintiendo: la incomodidad de salir de mi zona de confort para ofrecer este taller.
Conocí el trabajo de Gloria Anzaldúa gracias a la Dra. Karen Serra Undurraga —en ese momento mi profesora, ahora mi supervisora— durante una de mis clases del doctorado en Salud en Ciencias Sociales en la Universidad de Edimburgo en 2023. Desde entonces, la autohistoria-teoría de Anzaldúa no solo se ha convertido en la metodología de mi tesis, sino que también he diseñado y facilitado varios talleres basados en su trabajo.[1] Estos espacios siempre habían tenido lugar dentro de mi escuela, entre personas que ya familiarizadas con su obra, que trabajan en psicoterapia o terrenos afines, y que conocen de investigación postcualitativa, a través de espacios académicos como el Center for Creative Relational Inquiry (CCRI) – que traduce algo así como Centro para la Indagación Relacional Creativa.
Aceptar la invitación de GLARN implicaba entrar en un espacio distinto. Esperaba participantes de diversos orígenes —algunos incluso fuera de la academia— e imaginaba que quienes sí pertenecieran a ella podrían estar trabajando con enfoques más “tradicionales”.
Mi invitación era pasar una tarde juntas (que resultó siendo una de aquellas tardes soleadas en Glasgow en que nadie quiere estar adentro) explorando el concepto de Borderlands (o de Fronteras) propuesto por Anzaldúa y pensando en nuestro propio trabajo desde esa perspectiva.
Anzaldúa fue una escritora chicana, poeta, activista, artista, lesbiana y académica cuya vida fue un esfuerzo constante por reunir las piezas de su sentido interno de fragmentación. Nacida en una frontera geográfica —la frontera entre Estados Unidos y México—, su obra exploró y desafió fronteras de todo tipo. Al escribir sobre el concepto de Borderlands, ella dijo:
“las fronteras psicológicas, las fronteras sexuales y las fronteras espirituales no son exclusivas del suroeste. De hecho, las Borderlands están físicamente presentes allí donde dos o más culturas se rozan, donde personas de diferentes razas ocupan el mismo territorio, donde las clases baja, media y alta se tocan, donde el espacio entre dos individuos se reduce con la intimidad” (Anzaldúa, 1987).
Su escritura encarna este cuestionamiento: atraviesa lenguas, géneros literarios, formas artísticas, teoría crítica y conocimiento místico, explorando la cultura, la identidad, la raza y la justicia social.[2]
Inspirada por los agudos cuestionamientos de Anzaldúa a los límites “antinaturales” que identificaba en las estructuras que la rodeaban —la academia, los espacios feministas de activisto, los espacios chicanos, los espacios espirituales— concebí este taller como un espacio para cuestionar los nuestros: ¿Qué límites encontramos en nuestra investigación? ¿Cómo moldean nuestro trabajo? ¿Qué tipo de mundo producen? ¿Cómo podría hacerlos más porosos apoyar las transformaciones sociales en las que creemos?
Voy a dar algunos ejemplos, por si esto está demasiado abstracto. Como investigadores, ¿cuándo ocultamos partes de nosotrxs que sentimos esenciales para nuestro trabajo? ¿Por qué lo hacemos—y existen alternativas que nos permitan sentirnos más coherentes? ¿Qué tipo de cambios podrían surgir, aunque sean pequeños, si hiciéramos algo de manera diferente?
Quizás tenga que ver con nuestro estilo de escritura. O con reconocer públicamente que algo que hacemos proviene de la intuición, o de un conocimiento adquirido a través de la meditación. Tal vez tenga que ver con momentos en los que podríamos ser lo suficientemente humildes y honestas para admitir —a pesar de ser posicionadxs como “expertxs”— que no sabemos, o que lo que sabemos proviene de un proceso no lineal, desordenado e incluso misterioso.
¿Qué tipo de relatos sobre el conocimiento y la experticia se producen a través de cada una de estas pequeñas decisiones? ¿Cómo se hace algo visible o no?
Estas preguntas no son nuevas en la academia. Durante mi doctorado, por ejemplo, me encontré con el concepto de reflexividad, presente desde hace tiempo en la antropología y estrechamente relacionado con las inquietudes que planteo aquí. Sin embargo, esta invitación a cuestionarnos —especialmente dentro de espacios de poder como la academia— tiene una larga genealogía dentro de los feminismos.
Yo he habitado estas reflexiones a lo largo de mi vida, pero es algo que no me enseñaron a hacer en mis estudios formales. Imaginen mi trayectoria: hace 18 años comencé a estudiar economía, posteriormente completé una maestría en Economía y otra en Políticas Públicas. En ninguno de estos espacios se me animó a aparecer en mi propio trabajo ni a reflexionar críticamente sobre mi posicionamiento.
Sin embargo, cuando pienso en mi trabajo reciente en construcción de paz y diálogo social en Colombia, mi historia personal se vuelve inseparable de mi práctica. En particular, mi transición desde una visión del mundo basada en las separaciones de la modernidad (humano/naturaleza, mente/cuerpo, ciencia/espiritualidad) hacia una arraigada en la interdependencia (ese concepto vinculado al inter-ser del budismo), da forma a cómo me posiciono hoy —como practicante del diálogo e investigadora.
Afortunadamente, mi doctorado abrió una puerta hacia la teoría decolonial y feminista —y así a ideas como el conocimiento situado, la objetividad fuerte y la doble conciencia, entre otras. El concepto de “conciencia mestiza” de Anzaldúa es uno de ellos: una conciencia que emerge de “crear un nuevo mythos, un cambio en la manera en que percibimos la realidad, la manera en que nos vemos a nosotrxs mismxs y las formas en que actuamos” (Anzaldúa, 1987). Anzaldúa me inspira porque no solo escribió sobre la transformación, sino que mostró cómo comportarse de manera diferente y así crear transformación (mi investigación es prueba de ello). Me pregunto cuánta incomodidad atravesó, considerando que escribía hace casi cincuenta años —atreviéndose a teorizar el mundo también a través de sus historias personales, poemas, imaginación, sueños, espiritualidad y cuerpo.
Yo estoy acostumbrada a hacerme preguntas sobre las fronteras, y me he vuelto más cómoda al discutirlas con personas que trabajan en espacios similares al mío, como mi escuela en la Universidad de Edimburgo. Pero llevar estas preguntas a un grupo que incluía estudiantes de doctorado —¡y también profesoras!— en Derecho, Educación, Historia, Relaciones Internacionales, Ciencia Política y Salud, junto con bailarinxs, terapeutas, storytellers, me intimidaba. No es de extrañar que me despertara en medio de la noche por una pesadilla.
Aunque me siento más que segura del recorrido que me llevó desde una tesis de maestría basada en econometría —utilizando variables instrumentales y métodos no paramétricos— hasta una autohistoria-teoría, sigo experimentando la tensión de hablar sobre cambios de paradigma en un mundo que insiste en estructuras fijas. Para mí, sigue siendo incómodo.
Y sin embargo, tras haber facilitado este taller —y sintiéndome profundamente satisfecha con cómo se desarrolló— ahora encuentro alegría al escribir esta reflexión. Lxs participantes compartieron desde sus propias historias y campos. Hubo un reconocimiento compartido de las fronteras —especialmente aquellas dentro de la academia que determinan qué se considera “serio” y, por tanto, visible, y qué se descarta y se vuelve invisible.
El taller, al igual que este texto, fue demasiado corto para explorar la riqueza que emergió de contextos tan diversos. Las personas situaron sus reflexiones en la educación, la salud, la desigualdad, la identidad y el conflicto. En todos estos campos, adoptar una mirada crítica decolonial inevitablemente hace emerger tensiones con los estándares académicos dominantes. Si tomamos en serio la pluriversalidad, ¿cómo se alinean nuestras prácticas de investigación con la diferencia onto-epistemológica? ¿Estamos realmente creando espacio para ello dentro de la academia? ¿Estamos creando una academia pluriversal o simplemente escribiendo sobre ella?
Este es solo un ejemplo, pero surgen preguntas similares cuando pensamos en marcos legales, currículos escolares, trabajo comunitario, narración de historias o incluso nuestros estilos de escritura.
Al principio pensé que el título del taller —“Reescribiendo la realidad con Gloria Anzaldúa”— sonaba demasiado ambicioso. Pero escuchar a lxs participantes decir que se sintieron “interpeladxs”, que estaban pensando en “alternativas”, que se sentían “inspiradxs” a hacer algo diferente, me hizo reconsiderarlo. Quizás el nombre sí es apropiado.
La incomodidad de cuestionar lo que es, y de empujarlo hacia lo que podría ser, es profundamente creativa… tal como sugería mi carta en las primeras horas de aquel lunes por la mañana.
Recuerdo las palabras de la monja budista Pema Chödrön: “empieza donde estás”. Estoy agradecida con GLARN por ofrecer un espacio en el que pude compartir esa incomodidad de manera creativa, junto a otras personas dispuestas a hacer lo mismo. Vivimos en tiempos que nos piden exactamente eso.
Notas
Este texto fue publicado originalmente en el blog de GLARN. Muchas gracias a mi amiga y colega Irene Piedrahita por invitarme a escribir y a facilitar este maravilloso espacio.
[1] El artículo que comparto no es de acceso abierto, y está en inglés. Si alguien lo quiere consultar, escríbame y se lo comparto.
[2] Para quienes estén interesados en leer más sobre las teorías de Anzaldúa, sugiero leer: “The Anzaldúan Theory Handbook” de AnaLouise Keating.
Bibliografía Borderlands/La Frontera: The New Mestiza. Gloria Anzaldúa. San Francisco: Aunt Lute Books, 198
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